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2/25/20
Autor: Reelance

Aceite de Argán

Proveniente de Marruecos, el aceite de argán es extraído de las semillas del fruto de la Argania spinosa , un árbol único que crece solamente en las regiones bajas de aquel país.

El árbol puede darse, con muchas dificultades, en otros países que tienen un clima similar, pero casi nunca se produce de la misma forma que se da en Marruecos. Lo que realmente hace del argán un árbol endémico son los componentes químicos que se hallan en esa tierra, los cuales son transformados, a causa del agua de lluvia que se produce en esa específica región, en sales solubles que permiten a las plantas, como el árbol de argán, alimentarse y desarrollarse, siempre que esas sales se encuentren en la proporción necesaria. El factor que indica la cantidad de ácidos, bases y sales contenidos en un terreno se conoce como factor pH, y el pH de aquellas zonas es particularmente difícil de reproducir en otros lugares, haciendo del árbol de argán casi un tesoro nacional.

El aceite de argán no sólo es utilizado cosméticamente, para desarrollar la belleza o como ingrediente base de productos para el cabello, también es utilizado en el tratamiento de las enfermedades dérmicas o epidérmicas, gracias al alto contenido de fenoles que presenta. Los fenoles son antioxidantes, que se encuentran únicamente en aceites esenciales, con propiedades antimicrobianas que desinfectan al tiempo que ayudan a la regeneración de la piel. En esto radica principalmente la popularidad y efectividad del aceite de argán como producto para el bienestar humano. Hay otros tipos de aceite derivados del argán, a los que se le agregan aditivos químicos, que son utilizados más en la industria, estos tipos de aceite obviamente no son recomendables para el uso cotidiano en la mujer o el hombre.

Se tiene la creencia errónea que este tipo de aceites naturales, de argán o de jojoba, son de uso exclusivo para las mujeres. Si bien es cierto que en ellas es donde más popularidad ha adquirido, no es cierto que los hombres no puedan disfrutar de los beneficios de este tipo de aceites. Los hombres también requieren cuidar la salud de su piel y de su cabello, tanto como las mujeres, y mantener saludables esos componentes del cuerpo humano va más allá de la simple vanidad. Se trata también de la salud general, del bienestar psicológico y de la prevención de enfermedades. Muchos hombres en Marruecos (viejos, jóvenes y adultos, hasta en bebés y en los niños) han aprovechado desde hace ya mucho tiempo las bondades del aceite extraído del argán.

Propiedades del aceite de argán.

Se puede utilizar el aceite de argán, sobre todo el puro, para humectar y regenerar cualquier parte de la piel; en los dedos, en la espalda, en la cara. Literalmente puede usarse de los pies a la cabeza; sus cualidades regenerativas reparan y protegen la membrana celular contra los agentes externos y contra el paso inevitable del tiempo. De la misma forma, por su contenido de grasas vegetales, ayuda al tratamiento de las afecciones de la piel, tales como el acné, la dermatitis, la psoriasis, gracias a su función lubricante, que permite equilibrar la grasa cutánea. Esta propiedad “multicorporal” se traduce a un ahorro en particular, ya que no se vuelve necesario el tener que estar comprando mascarillas faciales, lociones para el cuerpo o cremas “especiales” para tratar las manos y los pies.

Hay algunos productos que son dañinos para cierto tipo de pieles o para cierto tipo de cabelleras. Este problema no se presenta en el aceite natural del argán ya que está compuesto por elementos absolutamente naturales como las ceramidas antioxidantes y la vitamina E, mismos que son benéficos para todos los tipos de piel y de cabello.

Nuestra piel está compuesta por glándulas sebáceas, que la lubrican y ayudan a la retención del agua por la producción de sebo; por colágeno, proteínas fibrosas, que fortalece la dermis y la epidermis, ayudando proteger los órganos internos; por folículos pilosos envueltos en una red de nervios que permiten la sensibilidad; por glándulas sudoríparas que trabajan produciendo sudor para enfriar el cuerpo; por glándulas apocrinas que tienen como función secretar sustancias vitales para la atracción sexual y la reproducción; por nervios sensoriales, corpúsculos, que transmiten y retransmiten información al hipotalámo, que es el órgano encargado de controlar la temperatura y la presión; por vasos capilares que transportan nutrientes a las capas superiores de la dermis y la epidermis, limpian los desechos de las células y liberar el calor corporal. El aceite de argán es de gran beneficio para todos esos niveles de funciones en la piel gracias a su rico contenido de vitaminas, grasas y antioxidantes.

En cuanto al cabello, los componentes que se hallan en este aceite se potencializan gracias al sellamiento de la humedad, que facilita la penetración de las bondades de los aceites orgánicos del argán, permitiendo al cuero cabelludo nutrirse y desarrollarse.

Aparte del aceite puro y de las variedades industriales, existen distintos tipos de productos que toman la base de la semilla de argán. Por ejemplo encontramos el aceite comestible de argán que se utiliza ya sea para cocina o para adornar; contienen más del 50% de ácidos grasos de tipo insaturados que son sustancias cuyos átomos de carbono son inestables, tienen buen valor nutricional, pero su mala conservación al contacto con el aire, la luz o el calor vuelve difícil su uso. Otros ejemplos son el aceite desodorizado de argán, los shampoos con base de aceite de argán y el aceite dietético de argán.

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