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2/25/20
Autor: Reelance

Alopecia femenina

Es de conocimiento general que la pérdida de cabello, en sus distintas clases, ataca más a los hombres que a las mujeres. Sin embargo, se ha constatado que, desde que las mujeres son independientes, activas, responsables (y por ende angustiadas), pierden cada vez más sus cabellos. En las últimas décadas, el número de casos relacionados con la alopecia femenina ha aumentado y los dermatólogos no dejan de destacar la mayor frecuencia con que aparecen, en las mujeres, los principios de la alopecia difusa, sin causa aparente que los justifique.

La preocupación de la mujer de mantener la belleza (el cabello es parte inseparable de esa concepción de lo bello), mediante la higiene es muy antigua: Galeno advertía contra la cosmética de los charlatanes que no buscaban sino una belleza pasajera, distinguiéndola de la cosmética seria (ahora se diría científica) basada en la higiene. No obstante, el actual avance de la cosmética en esta materia se debe a los esfuerzos de quienes estrecharon el ancho canal existente entre esos casos de alopecia femenina sin aparente justificación y la dermatología, mediante el estudio de las características fisicoquímicas de los tratamientos que intentan solucionar, justo es reconocerlo, con investigaciones de finalidad comercial, los problemas de alopecia en la mujer.

Una explicación importante que se encontró gracias a estos estudios es la de la estimulación androgénica en interdependencia con la predisposición genética. El peso de la evidencia fuertemente apoya la opinión que el esencial factor heredado responsable de la alopecia femenina tiene relación con la manera con la cual ciertos folículos del cuero cabelludo responden a los andrógenos, arrojando la conclusión de que en la mujer, la alopecia es recesiva.

Alopecia femenina difusa.

La alopecia pitiroide (seborreica) difusa es propia de la mujer y es crónica, lenta, progresiva e incompleta, localizándose de preferencia en el vértex (vértice craneal), en los temporales y en las zonas retroauriculares, sin formar nunca placas nítidas. La caída no es definitiva, pues el cabello rebrota, aunque más fino y con menor vitalidad. Crisis paroxísticas de caída del cabello ocurren ocasionalmente, sobre todo en verano y difiere de la alopecia seborreica del hombre por su evolución y su localización. Al llegar a la menopausia, la mujer puede sufrir una reagudización y la cabellera raleada permite visualizar el cuero cabelludo.

A pesar del crecimiento de los casos, la alopecia femenina seborreica es muy rara (10% de las alopecias en mujeres contra 90% del hombre). Ocurre en mujeres jóvenes de cuero cabelludo oleoso, cuyo borde piloso frontal comienza a retroceder lentamente, no llegando nuca a dejar las zonas nítidamente marcadas y sistematizadas del varón.

Como vimos, en la gran mayoría de los casos en la mujer no se llega a la pérdida total de la cabellera. El asunto en que se enfocan los tratamientos es en equilibrar la cantidad de sebo que se produce. Para tratar la seborrea se aconseja lavar el cabello con jabón de tocador y no con detergentes sintéticos, cepillarlos con cepillos de cerda y no de nylon, y no usar peinados que estiren el cabello. En resumen, se deben vitar todos los agentes traumatizantes, físicos o químicos. Las lociones capilares con estrógenos y anti andrógenos tienen una adecuada función en el tratamiento de este problema.

Tratamiento.

Se practican las medidas higiénicas usuales de lavado del cabello y del cuero cabelludo. Los productos o tratamientos serán acompañados de los procedimientos físicos como el masaje, destinados a estimular la circulación local. Cuando existen escamas, caspa, poco abundante en el cabello suele bastar la aplicación de acondicionadores y shampoos. Cuando la seborrea simple es más intensa en la mujer adulta, presentando escamas bastante gruesas de tipo furfuráceo, como ocurre en los adolescentes, hay que apelar a tratamientos más energéticos. Podrán bastar los productos con activos reguladores del sebo, asociados o no con otros compuestos, friccionando el cuero cabelludo con un cepillo de dientes. Si las escamas son muy abundantes, se pasará previamente un peine fino.

Los casos más acentuados suelen requerir, a lo menos al comienzo, el uso de pomadas o emulsiones semifluidas, de aceites de origen natural, asociado a otros reductores y antisépticos que refuercen su acción anticaspa. Se empleará el volumen aproximado de una almendra, aplicándolo al cuero cabelludo (no al cabello, que se separará en “rayas”) mediante un masaje apoyado, a 1 minuto por raya (20 minutos para 20 rayas), eliminando el excedente frotando con un paño limpio. Al día siguiente se practicará un lavado jabonoso con agua caliente, abundante espuma y perfecto enjuague; si esto no fuese posible se sustituirá con una limpieza en seco cuidadosa. Es importante retirar bien el producto utilizado el día anterior para que las aplicaciones sucesivas no formen una capa impermeable que impida su acción. El ritmo de aplicación lo determina la respuesta del cabello al producto.

Alopecia postpartum.

Hay un tipo de alopecia de la mujer que merece mención especial y que se da en casi todas las mujeres que pasan por algún proceso de parto, sobre todo cuando se tiene de forma natural. La alopecia postpartum aparece entre los 55 y los 70 días después del parto y dura unas 5 semanas (2 de aumento, 1 de período, 2 de reparación). El rebrote suele iniciarse poco después de la caída. En general este tipo de alopecia no es perceptible y como ya mencionamos, es probable que se produzca en todas las parturientas. No requiere tratamiento, pero el masaje con una loción capilar excitante, el uso local y general de ácido pantoténico, por ejemplo, y la ingestión de aminoácidos ejerce una acción estimulante y aportan tranquilidad a la mujer que se ha convertido en madre.

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